Más allá de tu disciplina, tu anatomía es clave. Considerar tu tipo de pisada puede ayudarte a prevenir molestias a largo plazo y asegurar un ajuste perfecto.
Tipo de Arco: ¿Tienes un arco pronunciado, normal o plano? Esto influye en el tipo de soporte que necesitas.
Pronación/Supinación: La tendencia natural de tu pie a inclinarse hacia adentro (pronación) o hacia afuera (supinación) al moverse. Un modelo con el soporte adecuado puede corregir desequilibrios.